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El secreto de la mansión Holloway
Era una noche lluviosa en la vieja mansión Holloway. Las luces parpadeaban y el viento golpeaba las ventanas con fuerza. La señora Blackwood, la dueña de la casa, había organizado una cena con sus invitados más cercanos, pero nadie sospechaba que algo extraño estaba por ocurrir.
Durante la velada, se escuchó un grito que provenía del estudio. Todos corrieron y encontraron a Lord Holloway desplomado junto a su escritorio, con un sobre abierto en la mano y un mensaje críptico que decía: “El culpable está más cerca de lo que crees”.
El detective Carter, que casualmente estaba de visita, tomó la palabra:
—Nadie puede salir de la mansión hasta que descubramos quién hizo esto.
Cada invitado tenía un motivo: celos, herencias, secretos del pasado… ninguno parecía inocente. Mientras llovía fuera, Carter comenzó a interrogar a todos, observando cada gesto, cada mirada, cada pequeño detalle que pudiera revelar al culpable.
Una vela cayó al suelo y se apagó, dejando la habitación en sombras. El misterio estaba servido, y solo la astucia del detective podría desvelar la verdad oculta en la mansión Holloway.